8o. Dom Ord Ciclo B desp Pentecostés (Id=354) Antífona de Entrada El Señor es mi protector; él me libró de las manos de mis enemigos y me salvó, porque me ama. Se dice "Gloria". Oración Colecta Oremos: Concédenos, Señor, que el curso de los acontecimientos del mundo se desenvuelva, según tu voluntad, en la justicia y en la paz, y que tu Iglesia pueda servirte con tranquilidad y alegría. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén. Primera Lectura Yo te desposaré conmigo para siempre Lectura del libro del profeta Oseas 2, 16-17b.19-20 Esto dice el Señor: "Yo conduciré a Israel, mi esposa infiel, al desierto y le hablaré al corazón. Ella me responderá allá, como cuando era joven, como el día en que salió de Egipto. Yo te desposaré conmigo para siempre. Nos uniremos en la justicia y la rectitud, en el amor constante y la ternura; yo te desposaré en la fidelidad, y entonces tú conocerás al Señor". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. Salmo Responsorial Del salmo 102 El Señor es compasivo y misericordioso. Bendice al Señor, alma mía; que todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios. El Señor es compasivo y misericordioso. El Señor perdona todos tus pecados y cura todas tus enfermedades; Él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. El Señor es compasivo y misericordioso. El Señor no nos condena para siempre, ni nos guarda rencor perpetuo. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados. El Señor es compasivo y misericordioso. Como desde la tierra hasta el cielo, así es de grande su misericordia; como un padre es compasivo con sus hijos, así es compasivo el Señor con quien lo ama. El Señor es compasivo y misericordioso. Segunda Lectura Ustedes son una carta de Cristo, redactada por mí Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 3, 1b-6 Hermanos: ¿Acaso necesito yo, como algunos, presentarles o pedirles cartas de recomendación? Ustedes son mi carta de recomendación, escrita en mi corazón y que todos pueden reconocer y leer. Porque es manifiesto que ustedes son una carta de Cristo, redactada por mí y escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en corazones de carne. Cristo es quien me da seguridad ante Dios. No es que yo quiera atribuirme algo como propio, sino que mi capacidad viene de Dios, el cual me ha hecho servidor competente de una nueva alianza, basada no en la letra, sino en el Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. Aclamación antes del Evangelio Aleluya, aleluya. Por su propia voluntad, el Padre nos engendró por medio del Evangelio, para que fuéramos, en cierto modo, primicias de sus criaturas. Aleluya. Evangelio Mientras el novio está con ellos, no pueden ayunar † Lectura del santo Evangelio según san Marcos 2, 18-22 Gloria a ti, Señor. En una ocasión, en que los discípulos de Juan el Bautista y los fariseos ayunaban, algunos de ellos se acercaron a Jesús y le preguntaron: "¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, y los tuyos no?" Jesús les contestó: "¿Cómo van a ayunar los invitados a una boda mientras el novio está con ellos? Mientras está con ellos el novio, no pueden ayunar. Pero llegará el día en que el novio les será quitado y entonces sí ayunarán. Nadie le pone un parche de tela nueva a un vestido viejo, porque el remiendo encoge y rompe la tela vieja y se hace peor la rotura. Nadie echa vino nuevo en podres viejos, porque el vino rompe los odres, se perdería el vino y se echarían a perder los odres; a vino nuevo, odres nuevos". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. Se dice "Credo". Oración de los Fieles Celebrante: Invoquemos, queridos hermanos y hermanas, a Dios Padre todopoderoso; pidámosle que venga en ayuda de su pueblo y lo socorra en sus necesidades. Respondemos a cada petición: Te rogamos, Señor, óyenos. Pidamos al Señor, presente en su Iglesia, que la vivifique y haga agradable a sus ojos, para que pueda alabarlo con los ángeles del cielo, roguemos al Señor. Te rogamos, Señor, óyenos. Oremos por los que tienen autoridad en el mundo: que su gobierno sea justo para la tranquilidad de la Iglesia y bienestar de todos los pueblos, roguemos al Señor. Te rogamos, Señor, óyenos. Oremos por los que viven lejos de su hogar, por los que están de viaje y por los que se encuentren en peligro, para que Dios les envíe sus ángeles y los proteja de todo mal, roguemos al Señor. Te rogamos, Señor, óyenos. Oremos por el pueblo aquí reunido, para que el Señor perdone nuestras culpas, nos revele su luz y nos conceda proclamar con valentía el nombre de su Hijo, roguemos al Señor. Te rogamos, Señor, óyenos. Celebrante: Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo, Esposo y Señor, invitas a todos a la alianza nueva y eterna; escucha las oraciones de tu pueblo y haz que todos puedan reconocer en la Iglesia, reunida para el banquete eucarístico, la gozosa novedad del Evangelio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. Oración sobre las Ofrendas Que este pan y este vino que tú mismo nos das para ofrecértelos nos ayuden, Señor, convertidos en el Cuerpo y Sangre de tu Hijo, a conseguir el premio de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. Prefacio Nuestra salvación por el Hijo de Dios hecho humano El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu. Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado hacia el Señor. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque reconocemos como obra de tu poder admirable no sólo haber socorrido nuestra débil naturaleza con la fuerza de tu divinidad, sino haber previsto el remedio en la misma debilidad humana, y de lo que era nuestra ruina haber hecho nuestra salvación, por Cristo, Señor nuestro. Por él, los ángeles te cantan con júbilo eterno, y nosotros nos unimos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo ... Antífona de la Comunión Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho; y entonaré un himno de alabanza al Dios Altísimo. Oración después de la Comunión Oremos: Te pedimos, Padre misericordioso, que por este sacramento con que ahora nos fortaleces nos hagas algún día participar de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.